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Ahora. Sí, ya.

La semana pasada empezó la nueva temporada de Azulejos, todavía no sé bien cómo llamarlo, creo que es una novela online o una serie de “Notflix”, no importa. Estoy agradecida de que esto suceda de esta manera, sin estar del todo. Simplemente agradezco el movimiento.?

Como ya les dije, tengo mis maestros, ellos me muestran el camino o siembran semillas -si lo quieren poner en imágenes- y son muy poderosos. Quiero dedicar esta temporada a alguien en particular que conoció este proyecto hace unos cuantos años, cuando yo estaba en un régimen de corrección duro y perfeccionista y quería “perfeccionar” a mis personajes, que fuesen ideales, que fuesen perfectos. Buscaba la perfección ilusoria a través de ellos.

En ese momento, cuando el auto-régimen, apareció Virginia Pizzaferri, una persona a la que hoy quiero agradecer de todo corazón. Simplemente por haber aparecido en mi vida con su filosofía, que es una de las más simples y efectivas que uno pueda tener y no sólo para la escritura sino más bien para la vida en total.

Por esos días, yo hablaba permanentemente de la dificultad que me ocasionaba tomar todos los papeles, sacarlos de la caja, corregirlos y publicarlos. Ella estuvo presente durante muchos de estos monólogos mentales y solíamos tener un diálogo de este tipo:

– No me gustan las historias, no voy a publicarlo.

– A mí me parecen bien, me parece que ya está. Publicalo y ya.

– Así, no. Esto está mal.

– No está mal, es así.

– Puede ser, ok, voy a publicarlo.

– ¡Sí! Te ayudo, lo hacemos ahora.

– ¿ahora, cuándo? No, esto necesita correcciones.

– ¿Hasta cuándo vas a corregirlos? Ahora es ahora, ya.  Sacalo. Ya está.


[Como un loop, el diálogo sigue tal cómo empezó, si quieren pueden leerlo varias veces]

Este diálogo se reprodujo muchas veces. Después yo me enojaba bastante conmigo misma y los azulejos volvían a su gabinete. Recibí su ayuda para corregir finales, nombres, escenas y sentidos pero sin dudas, la mayor ayuda la recibí de su determinación por hacer. De su locura por la acción, por vivir y por crecer a pesar de lo que sea que pase alrededor. A pesar de cualquier adversidad que se presente. Hacer a pesar de todo. Eso me enseñó y por eso estoy agradecida. Porque lo que pensamos en hacer, decir, compartir o sentir, no ES hasta que no lo ponemos en acción.

Luego de esta breve intro, les doy la bienvenida a la segunda temporada de Azulejos, que pueden encontrar aquí.

 

Con amor,

Eva